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ADIOS MOCOS, ADIÓS

Llega el invierno y con él los primeros resfriados “familiares”, de los cuales es complicado escaparse.

Y, por si fuera poco, los molestos e inoportunos mocos empiezan a formar parte del día a día de nuestros hijos.

Te suena esta escena, ¿verdad?

Pues bien, se puede actuar con antelación mediante una adecuada prevención e incluso si ya los mocos ya han hecho presencia, tratar de reducirlos al máximo para mejorar la calidad respiratoria de nuestros pequeños.

¿Te gustaría saber cómo? ¡Te lo explico a continuación!

La prevención: el primer paso

Aquí van algunos consejos que espero te ayuden:

•  Renueva el aire de la casa ventilando cada día las habitaciones, sin bien es aconsejable hacerlo en las horas en las que las temperaturas no son demasiado bajas.

•  Sal a dar paseos por zonas en las que la calidad del aire sea lo más óptima posible como pueden ser los parques de la ciudad o en el campo.

•  Controla la temperatura de los bebés regularmente. Por ejemplo, en los primeros meses del bebé es bueno que lleven gorro pues es la cabeza una de las zonas más sensibles a cambios térmicos.

•  Pon a tu bebé en postura prono de forma frecuente por la importancia que tiene el diafragma como músculo respiratorio. Esta postura facilitará su respiración.

•  En niños procura que la alimentación sea lo más variada posible, con gran cantidad de fruta y verdura.

•  Evita humidificadores en casa, pues pueden ayudar a la proliferación de virus y bacterias por la casa. Úsalos sólo en caso de obstrucción nasal para limpiar las vías respiratorias.

El moco ha llegado: ¿qué hacemos?

Aquí van otros consejos que pueden ayudarte cuando los mocos ya han hecho acto de presencia:

•  Realiza lavados nasales con dispositivos adecuados: jeringa o perillas en niños pequeños de menos de 2 años y dispositivos tipo waterpulse a partir de esa edad en adelante.

•  Si hay dificultades para respirar, inclina la cama hasta un máximo de 30°. Hazlo siempre inclinando bien el colchón o levantando las patas de la cama. Evita hacerlo mediante cojines, pues no es una inclinación real y nuestros hijos pueden agobiarse.

•  Ayúdales a que tengan una tos productiva. En los bebés lo puedes conseguir poniéndolos boca abajo. En el caso de los niños, que realicen vahos en cristal. Esto les va a ayudar provocar la tos y que las secreciones suban.

•  Aromaterapia aprovechando el poder de las plantas. Pero ojo, teniendo en cuenta que hay aceites esenciales desaconsejados en niños por su neurotoxicidad. Infórmate bien por un profesional antes de utilizarlos.

Un consejo más que te llevas

Es súper importante que no sonemos los mocos cuando estos están asomando por la nariz. Lo correcto en ese caso es que los limpiamos con un pañuelo, pero sin hacer la acción de soplar por la nariz.

¿Por qué? Porque los cilios que recubren todo el tejido respiratorio tienen dirección hacia la boca, si cambiamos esa dirección soplando constantemente hacia la nariz irritaremos generando rinitis, más mocos e hipertrofia de cornetes.

¿Tienes dudas sobre cómo tratar la mucosidad de tus hijos?

En Phios Fisioterapia ofrecemos talleres para que aprendas las técnicas que te ayudarán a decirle adiós a los mocos.

¿Quieres saber más? ¡Mira en nuestro apartado de talleres online y no dudes en contactar con nosotros para cualquier pregunta!

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